María Isabel Pérez Guerrero

Compromiso con la Igualdad

Igualdad de género Dec 01, 2021

Igualdad, una palabra que se lee y escucha cada vez más en distintos medios. Pero más allá de ser una simple palabra, es un asunto profundo, interesante y que aún en estos tiempos modernos, se somete a sendas discusiones por líderes políticos del mundo, que no se quieren dar cuenta que todo cambió.

"La igualdad no es un capricho de unos cuantos, es un derecho inalienable que llegó para quedarse".
La igualdad es un principio constitucional donde mujeres y hombres son iguales ante la ley

Es de hecho un principio constitucional concertado en donde mujeres y hombres son iguales ante la ley. También conocido como igualdad de género, se trata de un principio muy sencillo que indica que todas las personas son iguales para el goce de derechos.

Ha sido titánica la labor de cientos de países por sensibilizar y hacer ver la importancia, más ahora que nunca, de observar la igualdad como una práctica real y consistente sobre todo a partir de la pandemia por Covid-19 que deja indicadores bastante lamentables, no sólo por pérdidas humanas, o la lamentable secuela de una enfermedad de esta magnitud; sino porque el crecimiento del desempleo y falta de oportunidades que conlleva a un repunte en la subsecuente violencia familiar, particularmente contra las mujeres y la niñez.

Y está esa parte de la población que, a falta de conocimiento, consideran que ya estamos en la era de la igualdad entre mujeres y hombres. Lo cierto es que no es así. Aunque hemos avanzado, aún se ven prácticas contra las mujeres diferenciadoras, inequitativas y desiguales en distintos escenarios.

En numerosas convenciones, informes y tratados internacionales y nacionales se ha dicho y se han visibilizado las condiciones de desventaja que enfrentan las mujeres en el mundo y en todos los ámbitos. Uno de los espacios donde persiste la desigualdad entre mujeres y hombres es el mercado laboral. Aún cuando más mujeres se han integrado  a la fuerza de trabajo su participación económica sigue siendo menor en comparación con las de los hombres. Según la OIT, actualmente a nivel mundial, las mujeres ganan 20% menos al mes que los hombres. Esto es tan solo un ejemplo, pero tengo otro más sutil pero no menos importante sobre la desigualdad. El lenguaje y la comunicación.

Aún cuando vayamos por la vida creyendo que las condiciones de igualdad van viento en popa, tenemos el asunto del lenguaje como una de las barreras más fuertes, particularmente en sociedades patriarcales, como la nuestra.

Dentro del lenguaje aún se ve reflejado el androcentrismo y el privilegio milenario donde los hombres son mencionados, reconocidos y nombrados por encima de las mujeres, ya que ellas eran consideradas biológicamente inferiores a los hombres. Y observamos cantidad de discursos utilizando el masculino como genérico, sin tratamiento diferenciado, reconocimiento, sin respeto. Con cientos de usos despectivos y ofensivos cuando se dirigen hacia las mujeres o tomándose la libertad de etiquetarlas o clasificarlas con subcategorías por debajo de los hombres.

Existe una frase que una admirada funcionaria que lamentablemente ya murió, constantemente citaba en sus conferencias -Lo que no se nombra, termina por omitirse- y esto adquiere un poder indiscutible en términos de igualdad. Lo que no se nombra, termina por no existir y ese ha sido el caso en el lenguaje.

El lenguaje y la comunicación tienen la particularidad de influir en la mente de miles, ya que es el instrumento de identidad y contacto con el mundo que rodea a las personas.

Se hace altamente importante frente a la niñez ya que como “esponjas”, absorben cada término de manera directa. Mediante el lenguaje y la comunicación se influye en las emociones, costumbres, sentimientos, dentro de las experiencias humanas y sus mandatos históricos. Es necesario construir una sociedad más igualitaria para garantizar a esa niñez, un espacio digno donde habitar. Es un compromiso que tenemos que asumir todas y todos de manera global.

En una sociedad que no refleja la igualdad, se siguen replicando estereotipos o centralizando formas de expresión discriminadora y excluyente. El lenguaje sexista (el cual se define como la suma de los rasgos relacionados con los prejuicios culturales asociados al machismo, la misoginia e incluso la misandria, así como todo lo que sea alusivo con la identidad sexual de quien habla), no puede seguir siendo un recurso para organizaciones que están trabajando la igualdad de género. Deben comprometerse en hacer del lenguaje incluyente, un hábito dentro de la cultura laboral.

Durante los años como auditora, pude apreciar que distintas organizaciones que estaban trabajando en la equidad y la igualdad de género, habían dejado de lado el lenguaje incluyente, lo que demostraba que aún les costaba mucho trabajo romper con este esquema del dominio del sistema patriarcal que estableció que el hombre es la medida de todas las cosas. Evidentemente tras estos hallazgos en auditorías, se dejaron las recomendaciones pertinentes para consultar con fuentes especializadas en lenguaje no sexista a fin de que pudieran enfocar la comunicación institucional a una cultura de igualdad y respeto si lo que querían era tener congruencia.

El lenguaje contribuye con el logro de la igualdad. Es una herramienta que ha ido evolucionando a la par con la transformación de una sociedad cada vez más despierta y exigente por el respeto de su derecho a la igualdad. Es por ello que no es redundante, como muchos creen, nombrar lo femenino. Incluir en textos y discursos el -todas- es muestra de una sociedad democrática y más evolucionada.

Una sociedad más igualitaria requiere de un lenguaje incluyente donde mujeres y hombres se visibilicen. Donde también cada vez más mujeres se identifiquen con sus cargos directivos llamándose a sí mismas como Directoras sin omitir el término en femenino como tantas lo hacen por miedo a ser juzgadas. Médicas, ingenieras, arquitectas, términos en femenino que en el lenguaje, sí existen.

Si reflexionáramos en cómo influyen las omisiones del lenguaje y la comunicación en las conductas de una sociedad, nos detendríamos dos veces antes de continuar con esta práctica sexista. ¿Qué consecuencias ha tenido en las aulas que a través de la historia no se hayan visibilizado las mujeres científicas con el mismo tesón con el que se mencionaron a los hombres? Se abrió una brecha enorme en áreas STEM que ahora tenemos que trabajar con verdadera velocidad, si queremos ser competitivas y competitivos a nivel mundial.

Han sido muchos los esfuerzos que se han realizado por destacar la importancia que tiene el término de igualdad para las organizaciones de hoy, sin embargo; muchas de ellas aún muestran en sus campañas de publicidad que tienen que considerar el lenguaje incluyente como una de las herramientas más poderosas de comunicación.

Para apoyarse, me atrevería a recomendar en principio, el uso del Manual de Comunicación No Sexista. Hacia un lenguaje incluyente. Autora: Claudia Guichard Bello publicado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), CDMX. 6a impresión, 2a edición, 2018.

Recordemos que, si damos tratos desiguales, discriminamos. Evitemos seguir repitiendo una historia, que a todas luces, ya no funciona.


Si te gusto el artículo, dona lo que pagarías por un café y ayúdame a llegar a más personas.

Tags

Maria Isabel Pérez

Consultora en Género e Igualdad. Más de 15 años de experiencia en capacitación e implementación en RRHH para organizaciones privadas y públicas.

No he podido validar tu suscripción.
Se ha realizado tu suscripción.

Formulario de Registro

¡Hola! Suscríbete a mi boletín para recibir las novedades más interesantes.

We use Sendinblue as our marketing platform. By Clicking below to submit this form, you acknowledge that the information you provided will be transferred to Sendinblue for processing in accordance with their terms of use

Foto de: Image by Yvette W from Pixabay